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miércoles, 12 de mayo de 2021

EMPLEOS DEL FUTURO SEGÚN EL FORO ECONÓMICO MUNDIAL

   
  Si analizamos el anterior informe del Foro Económico Mundial podemos observar que el mercado de trabajo evoluciona a un ritmo desorbitado como consecuencia de acontecimientos económicos, políticos, socioculturales y tecnológicos, entre otros. Ello obliga a que los trabajadores actualicen constantemente sus conocimientos y sus competencias, pues las empresas demandan nuevas capacidades, aptitudes y habilidades relacionadas con los nuevos procesos que van surgiendo y las nuevas herramientas con las que se trabaja. Para ello, es necesario, en primer lugar, conocer cuáles son las nuevas demandas del mercado laboral, pues difícilmente puede un trabajador formarse y adquirir esas competencias requeridas si no sabe cuáles son. Con ese fin, os propongo consultar este informe que realizan un conjunto de políticos, empresarios, periodistas y expertos en el ámbito laboral, que se reúnen anualmente en el Foro Económico Mundial para analizar la evolución de los diferentes sectores económicos y los problemas surgidos en ellos a nivel mundial. En él podemos consultar cuáles son estas demandas presentes y futuras por parte de las organizaciones. El informe avanza que estamos en el inicio de la 4ª revolución industrial que tendrá una repercusión total sobre el mundo del trabajo y la educación. Los cambios de los últimos años por el desarrollo de internet y de las tecnologías móviles se dispararán en el horizonte de los próximos 5 años por el desarrollo de tecnologías disruptivas en robótica, nanotecnología, genética o biotecnología, que harán surgir nuevos productos y servicios, en relación al desarrollo de nuevas necesidades. El ritmo de destrucción de profesiones y de empleos relacionados con profesiones tradicionales será mucho mayor que la demanda de nuevas profesiones, así pues se estima que en los próximos años se crearán menos empleos de nuevas profesiones de los que se destruirán en las profesiones tradicionales. También se anticipa que un 65% de los estudiantes de hoy desarrollarán su vida laboral en profesiones que a día de hoy no existen, y para su desempeño se exigirá una formación en competencias técnicas (relacionadas con la tecnología, ingeniería o matemáticas) y al desarrollo de habilidades sociales y personales (motivación, liderazgo, trabajo en equipo…). Si clasificamos las profesiones emergentes según su ámbito o sector profesional, podemos decir que son: las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), empleos verdes y de energías renovables, ámbito sociosanitario y de calidad de vida, ámbito del ocio y la hostelería y el sector agroalimentario. 
 
    Además, en el siguiente enlace también se hace un análisis de cómo ha afectado la pandemia al mercado de trabajo. Ante situaciones de recesión económica los colectivos más vulnerables son las mujeres, los jóvenes, los inmigrantes y colectivos en riesgo de exclusión social (como parados de larga duración, trabajadores sin cualificación profesional o personas de minorías étcnicas). Efectivamente estos colectivos han sido los más castigados desde el comienzo de la pandemia, pues los datos de desempleo son peores en dichas situaciones. Respecto a las "skills" o capacidades requeridas por los empleos emergentes son, principalmente, las de innovación y análisis de situaciones, estrategias de aprendizaje activo, resolución de problemas, creatividad, originalidad e iniciativa, liderazgo, manejo, programación y diseño de tecnologías. Si nos fijamos en los empleos con prospectiva de mayor demanda son: analistas de datos, analistas financieros, especialistas en márketing digital, en servicios al cliente, administradores y mantenimiento de sistemas informáticos, diseñadores gráficos, comerciales de ventas y jefes de proyectos. 
 

jueves, 20 de agosto de 2020

IGUALDAD Y NO DISCRIMINACIÓN HOMBRES-MUJERES


A continuación os dejo varios artículos para que reflexionéis sobre la existencia de discriminación por sexos en distintos ámbitos y en diferentes sentidos.
 
El primer artículo muestra los constantes esfuerzos por parte de los diferentes gobiernos mundiales en incluir aspectos igualitarios en las leyes que regulan los aspectos sociales, económicos y laborales de sus países. Sin embargo, los datos estadísticos hablan por sí solos y se sigue apreciando una falta de presencia femenina en el acceso a determinados puestos de trabajo (muchas veces relacionados con altos cargos empresariales), en la iniciativa empresarial e incluso en la participación en la vida social y cultural. 
 
El segundo artículo muestra algunos sectores en los que se aprecia esa desigualdad femenina. Dicha desigualdad existe no sólo en el acceso al trabajo sino también en las condiciones laborales somo el salario, la promoción dentro de la empresa, la movilidad funcional y geográfica, el acceso a formación e incluso en las relaciones informales mediante el uso de lenguaje y actitudes sexistas y discriminatorias. Este problema se está intentando paliar por parte de las empresas con políticas como la exigencia de un porcentaje mínimo de mujeres en cargos directivos y también por parte de las Administraciones Públicas con la reserva de un porcentaje mínimo de acceso a puestos de funcionariado público en sus convocatorias públicas. Además, se están llevando a cabo iniciativas por parte de los gobiernos, como el español, de incentivos mediante reserva de plazas en el acceso a determinados estudios universitarios y a determinadas profesiones que han sido históricamente ocupados por hombres; en España la legislación vigente obliga a las empresas de más de 50 trabajadores a crear un Plan de Igualdad interno; y la existencia en general de ayudas y de normativa laboral y social que incluya una mayor integración de la mujer y un trato igualitario entre sexos. Sin embargo, y a pesar de todos estos esfuerzos, la desigualdad y la falta de presencia de las mujeres en algunos puestos de trabajo sigue sucediendo, bien sea por una razón cultural como la dedicación de la mujer al cuidado del hogar, de hijos y familiares, bien sea por una falta de formación, capacidades e incluso ambición profesional por parte de las mujeres, o bien sea en otros casos por la efectiva discriminación femenina en los círculos internos empresariales basados en unos prejuicios hacia la mujer sobre su valía profesional. También nos podemos preguntar si el hecho de que las mujeres no accedan a determinadas ocupaciones puede ser por una cuestión de gustos y no quieran hacerlo, más que una cuestión discriminatoria. 
 
 
 
Como contrapartida, quiero que reflexionéis a la inversa. Os muestro el tercer artículo que habla sobre la falta de presencia masculina en el sector de la enseñanza. La realidad es que también existen sectores profesionales en los que históricamente la mujer ha tenido una mayor presencia que el hombre; ¿podríamos decir entonces que el hombre sufre discriminación en esos sectores? Como ejemplo, existen el sector de la enfermería, la enseñanza, la peluquería, la limpieza y el textil o de la moda, entre otros, en los que los hombres apenas tienen presencia!! ¿Por qué la sociedad no habla de ello? ¿Por qué no se aprueban medidas para que los hombres se sientan motivados a dedicarse a esas ocupaciones? Al fin y al cabo, si se hace con las mujeres para incrementar su presencia en unas ocupaciones, ¿no debería hacerse también con los hombres?
 

Y como última reflexión, también podemos observar una discriminación masculina en otros aspectos legales, como por ejemplo el permiso de maternidad y paternidad, el cuál era de 16 semanas para la mujer y tan sólo 13 días para el hombre (incluso llegó a ser de sólo 2 días para el hombre antiguamente); éste ha sido modificado en los últimos años de manera gradual hasta igualarse en 16 semanas de permiso para hombres y mujeres a partir de 2021. Y una muestra de la existencia de esta discriminación masculina en algunos aspectos es el del cuarto artículo, que os muestra la consideración de una ley española como discriminatoria para los hombres por parte del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Dicha ley es la Ley General de la Seguridad Social en la aprobación de un complemento a pagar a las mujeres pensionistas que hayan tenido al menos dos hijos, por su papel de "contribución demográfica"; pero, ¿es justo que ese complemento se pague a las mujeres por haber sido madres y no a los hombres, que también han sido padres? La justicia europea se declara en contra y obliga a que se incluya a los hombres como perceptores de este complemento. ¿Os parece correcto?